Resiliencia: capacidad de adaptarse y superar la adversidad

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La resiliencia es la capacidad que tenemos las personas para superar circunstancias traumáticas como la muerte de un ser querido, un accidente, una ruptura sentimental, una enfermedad, etc.

Ante ciertas circunstancias de la vida, las personas tenemos la capacidad de volver a nuestro estado natural, creciendo como personas y habiendo aprendido a afrontar algo nuevo.

Pero, en algunas ocasiones no es así, y podemos dejarnos vencer por no tener las herramientas adecuadas para afrontar ese problema que tanto nos ha dañado. En ese momento debemos plantearnos buscar apoyo en la terapia psicológica, donde aprenderemos esas herramientas necesarias para poder superar dicho golpe y seguir adelante. De esta forma reducimos los problemas a momentos difíciles, no es una vida dura.

Lo importante del día a día no es tener problemas, sino tener la capacidad de afrontarlos y resolverlos con el menos sufrimiento posible.

Las personas no nacemos resilientes, sino que lo aprendemos a ser a lo largo de nuestra vida, adoptando formas más adaptativas y eficaces ante los problemas que nos puede traer la vida.

Las personas rerilientes suelen ser conscientes de sus potenciales y limitaciones, son creativas (mayor número de alternativas al buscar una solución), confían en sus capacidades, ponen en práctica el Mindfulness o la atención plena, por lo que tienden a ver la visa y los acontecimientos desde un punto de vista más objetivo, su actitud es positiva, afrontando los problemas como retos, oportunidades para aprender y crecer. No se empeñan en controlar las situaciones, han aprendido a que esto solo les quitará fuerzas. Buscan ayuda en los demás y apoyo social cuando es necesario sin sentirse mal por ello.

La resiliencia nos mantiene en crecimiento ante la vida, por lo que es importante que la trabajemos y aprendamos a desarrollarla.

Es nuestra capacidad para seguir adelante.

Beneficios de las relaciones sociales para la salud

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Cómo podemos imaginar, para los animales, vivir en grupo aporta muchas ventajas a la supervivencia de la especie, pero en el ser humano va más allá.

Hay indicios de que expresamos el dolor social con las mismas vías neuronales que el dolor físico. Los vínculos sociales, relacionarse con otras personas cercanas, familiares o amigos reduce el riesgo de muerte por factores determinados, como por ejemplo el cáncer, ataques al corazón, o el consumo de tabaco.

Diversos estudios demuestran que mujeres en matrimonios satisfactorios tienen menos riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Lo mismo pasa con la demencia, disminuye en los individuos que tienen relaciones frecuentes y satisfactorias. Preocuparse y cuidar a los demás también tiene sus ventajas, ya que liberamos hormonas que reducen el estrés.

Y es que los beneficios son más que un mero pasatiempos:

Reduce el estrés y la ansiedad
Mejora la función ejecutiva del cerebro
Reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares
Reduce el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas
Previene el sobrepeso
Retrasa el envejecimiento de las funciones cognitivas, manteniéndolas durante más tiempo activas
Facilita la resolución de problemas
Nos hace más felices, disminuyendo el riesgo de padecer depresión
Alarga la vida

Las buenas amistades nos ayudan a vivir más y mejor. Así que cuando tengas un plan agradable no dudes en compartirlo con tus amistades más cercanas.

Estrés y síntomas

El estrés nos afecta a todos. Aunque no lo creáis, hasta las personas más tranquilas sufren estrés en algún momento a lo largo de su vida, sin importar la edad. Afrontar algunos exámenes, empezar o cambiar de trabajo, casarse o divorciarse, dar a luz, pasar por un duelo o una pérdida, educar a tus hijos, acontecimientos inesperados…son solo algunas de las situaciones que pueden provocarnos un nivel elevado de estrés si no sabemos adaptarnos adecuadamente a esa nueva situación, haciendo que la salud se resienta, y mucho. Si no se trata a tiempo puede también derivar en trastornos mentales como la ansiedad o la depresión.

La capacidad para soportar el estrés tiene un límite. Si se prolonga en el tiempo, puede provocarnos cansancio y tensión, tanto a nivel físico como mental, aumentando el riesgo de contraer enfermedades, razón por la que debe ser considerado como una amenaza para la salud.

Bajo un estado de estrés, sufrimos cambios en 4 niveles diferentes:

A nivel emocional: depresión o ansiedad, irritabilidad, miedo, nerviosismo, confusión, fluctuaciones del estado de ánimo, etc.

A nivel cognitivo: excesivo temor al fracaso, excesiva autocrítica, olvidos, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, pensamientos repetitivos…

A nivel conductual: risa nerviosa, trato brusco hacia los demás, incremento del consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, aumento o disminución del apetito, llantos, rechinar los dientes o apretar las mandíbulas, etc

A nivel físico: tensión muscular, manos frías o sudorosas, insomnio, dolores de cabeza, fatiga, problemas de espalda o cuello, indigestión, respiración agitada, perturbaciones en el sueño, sarpullidos, disfunción sexual, etc.

A cada persona le afecta de una forma diferente, no todos sufrimos los mismos síntomas.

También es importarte aprender a identificar los síntomas y las situaciones que nos provocan estrés, ya que en mucho de los casos ni siquiera sabemos que lo estamos sufriendo, o a niveles tan elevados.

Si crees que puedes sufrir estrés o no sabes cómo afrontarlo, es recomendable acudir a un especialista, donde te enseñaran las técnicas y pautas apropiadas para afrontar y solucionar mejor todos los acontecimientos que te provocan este malestar.

REÍR ES SALUDABLE

REÍR ES SALUDABLE

¡La risa es una de las mejores medicinas! Y sí, lo has leído bien. Y es que la risa tiene múltiples beneficios los cuales no tenemos en cuenta.

Reírse a carcajadas ayuda a combatir el estrés, la angustia y la ansiedad. La risa nos ayuda a liberar energía negativa. Cuando estamos alegres y reímos liberamos una sustancia llamada endorfinas que es beneficiosa para el organismo. También liberamos dopamina, otra sustancia que guarda una alta relación con los estados de bienestar psicológico.

La carcajada disminuye el insomnio, crea una “fatiga sana” que nos ayuda en el descanso
• Previene los infartos ya que los espasmos que se producen en el diafragma fortalecen los pulmones y el corazón
• Rejuvenece la piel porque tiene un efecto tonificante y antiarrugas
• Al liberarse endorfinas, tiene un efecto analgésico
• La carcajada hace vibrar la cabeza y se despejan la nariz y los oídos
• Refuerza el sistema inmunológico
• Reduce la tensión arterial
• Facilita la digestión, al aumentar las contracciones de los músculos abdominales
• Mejora la respiración
• Se limpian los ojos
• Eliminamos toxinas por el sudor
• Relaja los músculos tensos. Al reírnos movemos unos 400 músculos de nuestro cuerpo, esto también nos ayuda a quemar calorías.
• Potencia la creatividad y la imaginación
• Incrementa la autoestima y la confianza en uno mismo
• Aumenta los pensamientos positivos, reduciendo los negativos y por lo tanto las emociones negativas.

Ahora ya no tienes motivos para no hacerlo, reír es placentero y saludable, por lo que es bueno que lo pongamos en práctica.

ALIMENTACIÓN Y ESTADO DE ÁNIMO

ALIMENTACIÓN Y ESTADO DE ÁNIMO

Aunque la mayoría de las personas no somos conscientes de ello, el tipo de alimento que ingerimos influye en nuestro estado de ánimo.

A continuación,  te propongo algunos alimentos que pueden hacerte sentir mejor si los fijas en tu dieta. Te recomiendo que vayas introduciéndoles en tu alimentación de una forma progresiva, ya que es posible que si intentamos hacerlo al mismo tiempo, acabemos dejándolo antes de lo esperado.

Una mala alimentación nos puede producir estados de ánimos negativos como tristeza, apatía, irritabilidad o desgana entre otros.

Es importante que realicemos al menos 3 comidas diarias (desayuno-comida-cena), si conseguimos hacer 5 comidas sería aún mejor (desayuno- almuerzo- comida- merienda- cena), pero muchas veces nos resulta más complicado debido al ritmo de vida que llevamos, por lo que por lo menos debemos intentar cumplir con las tres más importantes.

Es aconsejable que la hora de cada una de las comidas sea la misma todos los días, por ejemplo:

Desayuno 9.00. Comida 14:00. Cena 21:00.

El desayuno guarda una gran importancia, ya que es la comida que nos va a sustentar  durante la mañana, que es cuando nuestro cuerpo tiene mayor gasto energético, por lo que intentaremos comer un desayuno rico en proteínas.

No debemos dejar de pasar más de 3 o 4 horas entre comida y comida, es aconsejable hacer una ingesta de fruta o similares a media mañana o media tarde. Si estamos durante un largo periodo de tiempo sin ingerir ningún alimento puede crearnos decaimiento, nerviosismo e irritabilidad.

GRASAS SATURADAS

Otro aspecto importante es disminuir el consumo de grasas saturadas (bollería industrial, pan blanco, patatas fritas, mantequilla…). Este tipo de alimentos guarda una relación directa con los niveles de colesterol.

ALIMENTOS SIN GRASAS SATURADAS

Al contrario, hay otro tipo de alimentos que contienen grasa, pero no es saturada, es conocida como “la grasa buena”, la que nuestro cuerpo elimina con facilidad y es necesaria para su funcionamiento. Este tipo de alimentos son: cereales integrales, frutas verduras, lácteos desgrasados, frutos secos,  legumbres, pescado azul, carnes blancas como el pollo o el pavo.

Los alimentos con un alto contenido en ácido graso Omega 3 son capaces de reducir los síntomas de depresión.

Los hidratos de carbono complejos aportan al cerebro la glucosa necesaria para funcionar de forma adecuada. (Pan integral, frutas, arroz integral, pasta integral, legumbres).

Alimentos ricos en triptófano favorecen a la serotonina, sustancia muy relacionada con el estado de ánimo. Este tipo de alimentos son: huevos, lácteos, carnes, legumbres, frutos secos, frutas tales como el plátano, piña o aguacate.

La vitamina B favorece el funcionamiento del Sistema Nervioso Central, presente en quesos curados, pescado azul, frutos secos, cereales integrales y  levadura de cerveza.

No deben faltar los alimentos ricos en hierro como la morcilla, riñones, hígado, berberechos, almejas). La vitamina C nos ayuda en la absorción del hierro, la podemos encontrar en alimentos como la naranja, otros cítricos y verduras.

Debemos consumir con moderación café, té y derivados del cacao, refrescos con cafeína ya que suelen contener sustancias estimulantes, produciendo desgaste y nerviosismo.

Para completar los alimentos sanos, te recomiendo salir a diario de casa para dar un paseo, si es mientras hay luz solar en la calle mejor. Hacer varios días a la semana ejercicio aumenta nuestro bienestar, siendo un desestresante  y antidepresivo natural muy eficaz.

Por último, es aconsejable irse a la cama a la misma hora aproximadamente para descansar.

Estas son sólo algunas pautas para mejorar de forma natural nuestro estado de ánimo y bienestar.  Intente hacer cosas que le gusten y que le resulten placenteras a diario.