Relajación

La relajación tiene muchos beneficios, no es necesario esperar a sentirnos estresados o ansiosos para practicar este tipo de técnicas, siempre es un buen momento para reducir nuestra actividad física y/o mental y descansar.
La relajación es un estado físico donde los músculos se encuentran en reposo, el estado de conciencia está en calma y hay ausencia de tensión. Esto nos produce un estado de satisfacción tanto física como psicológica.
Existen diversos métodos para conseguir este estado placentero,algunos ya les conocéis, como el deporte, dormir 8 horas diarias, una buena alimentación…

A continuación os describo la base de toda relajación : La respiración, para que podáis practicarla desde casa y que os habituéis a relajaros, sobretodo en los momentos en que más lo necesitéis.

LA RESPIRACIÓN DIAFRAGMÁTICA

La respiración es una de las técnicas de control más utilizadas para relajarse.
El DIAFRAGMA es un músculo situado entre el pecho y la cavidad abdominal.

Objetivo: Aprender a dirigir el aire inspirado hacia la parte inferior y media de los pulmones.

INSPIRACIÓN: debe ser lenta y profunda por la nariz, se hincha el abdomen, descenso del diafragma, la parte baja de los pulmones se llena de aire y se eleva el tórax ligeramente.

ESPIRACIÓN: debe ser lenta, se vacían los pulmones, aumento del diafragma, desciende el volumen del tórax y el abdomen se relaja.

inspiracion-expiracion

¿CÓMO PRACTICARLA?
Comenzamos respirando, de forma pausada y profunda, llevando el aire al fondo de los pulmones, notando como él diafragma sube y baja según inspiramos (baja) o espiramos (sube). Es aconsejable para los principiantes, poner una mano en el abdomen y otra el el pecho para notar el movimiento del diafragma y el pecho.
Al inspirar debemos contar hasta 5, hasta conseguir un llenado total de la capacidad pulmonar, después mantenemos el aire 3 segundos en los pulmones y expiramos lentamente.

CONSEJOS:
– Realizar la respiración en momentos de mayor tranquilidad (hasta que consigamos hacerlo de forma automática)
– No estímulos distractores
– Postura cómoda (tumbado o sentado)
– Respirar por la nariz silenciosa y lentamente
– Practicarla 2 veces al día, 10 minutos cada vez, dos veces al día
– Sobregeneralización (aprender a ponerla en práctica en otras situaciones)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *