¿Son lo mismo el estrés y la ansiedad?

baja autoestima e inseguridad

Si en el post anterior veíamos algunos consejos para encarar las situaciones estresantes, en este vamos a trazar una clara divisoria entre los cuadros de estrés y ansiedad. Porque, respondiendo a la pregunta que encabeza esta publicación, tenemos que partir de la premisa de que no estamos hablando de lo mismo. Tampoco nos estamos refiriendo a situaciones de baja autoestima e inseguridad. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre estrés y ansiedad? Lo vemos en las siguientes líneas.

Lo cierto es que estamos ante conceptos diferentes que tienden a confundirse. Esto es así porque algunos síntomas son similares. Sobre todo los que tienen que ver con la activación fisiológica. De todos modos, ansiedad y estrés divergen en cuanto a la frecuencia, duración e intensidad de esos síntomas.

¿Qué es la ansiedad?

No se manifiesta de la misma forma en todas las personas ni tiene el mismo origen. Lógicamente, se puede sentir ansiedad en ciertos momentos como por ejemplo las situaciones objetivas de peligro o amenaza. El problema según especialistas como Beatriz García Pajares aparece cuando se tiene ese sentimiento sin motivo aparente y de modo constante. En estos casos puede que se trate de un trastorno que habrá que tratar.

¿Qué es el estrés?

Si nos remitimos a la definición de la Real Academia de la Lengua española, tenemos que sostener que se trata de la “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”.

Por lo tanto, ¿cuál es la diferencia entre estrés y ansiedad? Cuando no se trata de una ansiedad razonable, sino de una patológica, el miedo que se siente no está equilibrado de forma objetiva con la situación. Es decir, son situaciones en las que la sensación es excesiva además de duradera.

Por su parte, cuando hablamos de estrés la intensidad va acorde con la importancia de la demanda planteada. Por ejemplo, ante situaciones estresantes en el entorno laboral. Contextos en los que por ejemplo se ha de acometer determinada tarea y la misma se afronta con un estrés que desaparece cuando esta se da por concluida. No así en el caso de la ansiedad patológica. Dicho de otro modo, el estrés finaliza cuando la demanda externa acaba, reduciéndose la activación fisiológica.

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